domingo, 28 de abril de 2013

Homenaje a Carolina Paparella.

          “La muerte que hay en los olvidos es la que nos ha llevado al error de creer en la muerte personal, pero esta    creencia es debilísima ;por eso hacemos mucho más por no ser olvidados que por no morir.”

 Macedonio  Fernández.

                               

                    




                                     La historia

                                                            Capítulo I

                                                 

           

-------------------------------------------------------------------------Escribo porque el alma me lo pide, para no quedar en el olvido, escribo para dejar una semilla en el corazón de esos hombres y mujeres que no conocen de dónde vienen, porque la velocidad y estupidez del mundo los llevó a correr detrás del dinero, como si no les hubiera alcanzado ver, que no sirvió de nada cuando más lo necesitaban. Sus madres murieron igual y se quedaron huérfanos, no sólo de ellas, sino  de sí mismos.

Escribo porque  si no saben  de dónde vienen ,es difícil que sepan hacia dónde van.

Escribo ,como siempre, porque el lápiz me sostiene.

Nuestros orígenes:

 Nosotros, los últimos inmigrantes.

Llegamos en 1958,yo tenía dos años. Me contó mi hermano Pino ,que la travesía duró 45 días ,al llegar a Buenos Aires, uno de nosotros tenía escarlatina o algo así y hubo cuarentena para los que veníamos en el barco ,es decir cuarenta días más metidos allí.

Panorama de aquella época:

En 1958,la Argentina emergía del gobierno militar de la Revolución Libertadora, con la presidencia democrática de Arturo Frondizi.  Los indicios de su énfasis desarrollista flotaban en el aire de la Buenos Aires  bulliciosa y noctámbula que nos recibió con indiferencia.

Bari  (Italia) sufría todavía entonces los cimbronazos económicos de la guerra. Nosotros formábamos parte de una ola inmigratoria europea .

América prometía paz y trabajo. Argentina abría sin restricciones los brazos a “todo extranjero que quisiera habitar su suelo ”,en especial durante los dos primeros gobiernos de Juan Domingo Perón, entre 1946 y 1955.



Capítulo 2

 Mis padres nunca mencionaban el pasado, todo era misterioso , sabía que habían pasado la guerra, pero eso era todo. Una vez mi madre Nietta contó sobre un bombardeo cerca de  su casa y como corrió con miedo a buscar a su hermana ,a quién creía muerta .Mientras lo contaba lloraba tanto, estaba tan conmovida ,que  en ese instante comprendí por qué no se hablaba del tema. Entonces, naturalmente ya no pregunté más.

 Mis hermanos mayores, Pino, Lina, Leo y Miquela comenzaron a trabajar a los pocos días del arribo desde Italia, en la peluquería de Andrea. Donato (mi hermano) hacía líos en el barrio y yo ayudaba a mi mamá e iba a la escuela. La número 24 de Bernal.

Yo estaba destinada a ser  ”la hija de la vejez ”,así le llamaban a la hija más joven: tenía que acompañar a mi madre a todas partes ,hacer las compras ,ayudarla a lavar los platos ,dormir la siesta entre otras cosas. ¡Complacerla! Ese era mi destino.

Por fortuna descubrí a Herman Hesse (filósofo –poeta –psicólogo alemán )  acompañó mi adolescencia, leyéndolo me sentí  ,comprendida: ya no estaba sola, alguien pensaba en las mismas cosas y le  daba respuestas  a los sin sentido de este mundo.




Capítulo 3


Carolina Paparella y Alberto Selicorni.

 Mi tía Carolina entró con paquetes en la mano y una bolsa negra. Su andar era pausado ,ligeramente inclinado hacia un lado, como si estuviera cansada de andar; con voz dulce , me dijo:”te traje bizcochuelo de regalo, como le llevaba a Nietta, tu mamá.”Nos sentamos en el escritorio, encendí el grabador después de asegurarme que no le molestaba, serví agua mineral para las dos y le dije:”Tía, contame ¿cómo es la historia de la familia?¿Quién llegó primero a la Argentina?.

De la bolsa sacó un gran sobre lleno de fotos y un prolijo cuaderno forrado de azúl, lo abrió y empezó a leerme.

“ La historia de la familia empieza así: Donato Loprete se casó con Carolina Loconte, que vendría a ser tu bisabuela. De ese matrimonio nacieron dos hijos, Giacomo y Pasqua. Y ya estaba Giovanna, que era hija de un matrimonio anterior de Donato. Giovanna Loprete (Salerno 1885) era medio hermana de Pasqua (Bari,1891).Vino a la Argentina siendo muy joven,  una condesa la trajo de Italia como dama de compañía .Vivían en el campo. A Giovanna aquello no le gustó demasiado y, después de un tiempo, se vino sola a la capital. Se dedicó a cuidar a personas mayores. Aquí conoció a Vicente Cardela (Salerno,1885).En la primera guerra mundial, Vicente se había alistado como buzo y esto le provocó una bronquitis que no lo dejó nunca; se retiró del ejército como inválido de guerra. Buscando nuevos horizontes donde poder trabajar como joyero (que es lo que sabía hacer).

Por temor a otra guerra, viajó a la Argentina .Quedó deslumbrado ante la elegancia de Giovanna y le propone matrimonio:”Nos vamos a casar en Italia, le dijo. Ya en Italia, Giovanna y Vicente intentaron localizar a Pasqua (su medio hermana),

le escribieron a una vieja dirección que tenían. Los Paparella ya no vivían allí, se habían mudado. Pero el cartero, que los conocía(o el destino),le llevó la carta hasta el nuevo domicilio.

Así se reencuentran y comienzan a escribirse Pasqua y Giovanna. En una de esas cartas, Pasqua habla de los cinco hijos que tiene y le cuenta que está embarazada nuevamente; Giovanna le dice que no puede tener hijos y que desea tener uno a su cuidado en Salerno (Italia),donde estaban viviendo con Vicente.

Después de varias cartas, Giovanna viaja a Bari a visitar a su hermana y a conocer a sus hijos. Le pide que le deje a Carolina, que entonces tenía poco más de un año.”

Pasqua ,como buena administradora de la casa y madraza por naturaleza, seguramente pensó que Carolina tendría un mejor pasar con su tía debido a que ésta ansiaba tener una hija. Vicente era respetado y gozaba de buena posición económica. Además, podía visitarla periódicamente; el viaje de Bari a Salerno era de seis horas de tren. El sueldo de su marido, el buen Giusseppe  ,que era camarero, no alcanzaba para tantas bocas. No obstante eso ,él no perdía su alegría y buen humor. Cantando les decía en broma a los chicos: pero ustedes que quieren? quieren bailar o comer?.

Seguramente ,sí seguramente todo esto hizo que Pasqua entregara a Carolina.

Un tiempo después, Vicente quiso darle el apellido a la niña, con quién estaba encantado ( a pesar de que su sueño había sido tener un varón).Pasqua rechazó el pedido.

Dos años más tarde, Vicente deseó volver a la Argentina a intentar fortuna, confiando en que aquí tendría posibilidad de trabajo y paz. Europa estaba todavía revuelta en la postguerra. Preguntaron a Carolina si quería ir con ellos y la pequeña que se había acostumbrado a sus tíos, a los que consideraba padres, respondió que sí.

Pasqua y toda la familia se opusieron a que se la llevaran, pero ya era tarde; una inspectora estatal la había visitado preguntándole si deseaba viajar con sus tíos y la niña volvió a contestar que sí.

Los papeles estaban es regla; Vicente, Giovanna y Carolina partieron para Buenos Aires.


Carolina tenía cuatro años y se sentía segura con sus padres a los que así consideraba y consideró hasta que, a los siete años ,en la escuela (en Uruguay) la llamaron Carolina Cardella  ,apellido que no era el de su documento .A partir de ese momento, tras inocentes averiguaciones y con la fuerza que puja de la sangre ,afirmó ante sí misma y los demás “Yo soy Carolina Paparella ” ,recuperando la identidad que no había perdido, a pesar de las dudas. Tenía apenas seis o siete años. Carolina nació el 17 de enero de 1926  en Bari, Italia. Era la quinta hija de Pasqua Loprete y Giusseppe Paparella; ya habían nacido Zizina, Cayetano, Donato y Giacomo; después se sumaron Andrea y Rosetta.

Tía Carolina no sabía que ella oficiaría de nexo entre estos dos mundos, no sospechaba que sería el eslabón que provocaría la emigración de toda la familia Paparella a la Argentina.

Esa tarde, después de nuestro encuentro, comprendí la importancia que había tenido ella en nuestras vidas. Fue el primer ladrillo sobre el que se fueron colocando otros, uno a uno, despaciosamente y con buena soldadura, como se construyen las buenas casas.

Esa tarde ,lo más ordenadamente que pudo, fue contándome de dónde habíamos salido y de qué manera se habían entrelazado nuestros antepasados, dejándome casi un siglo de historias y una confusa repetición de nombres en la cabeza.

Vidas complejas, sacrificadas, sufridas. Vidas que buscaban afanosamente un lugar de trabajo y posibilidades de prosperar. Vidas que huían de la guerra y su constante amenaza. Vidas que se distanciaban y el amor volvía a unir .Vidas de idas y venidas. Vida de perros, a veces. Vida de ilusiones. Vidas llenas de amores y muertes ,muertes y resurrecciones. Vida de inmigrantes al fin.



Capítulo 4

Carolina había llegado con sus tíos a Buenos Aires en 1930,cuando estalló la Revolución de Uriburu .Sin desembarcar del “Centorosso ”,vuelven a Italia quince días después.

Vicente insiste un año más tarde. Carga el pesado equipaje y a su familia y se vienen de Salerno a L´América. Esta vez toma precauciones y se quedan en Uruguay, por temor a que hubiera resabios de la Revolución. Permanecen allí otro año y finalmente arriban a Buenos Aires en 1932 .

“Buenos Aires era una ciudad muy elegante. Vivíamos en Cerrito 556,donde está el cine Metro, entre Tucumán y Lavalle. La casa  era enorme, de dos plantas. Abajo había una santería; en el segundo piso, el tío Vicente hizo cuatro talleres para joyeros, que él administraba y arriba estaba nuestro departamento. Era lindísimo, tenía vitreaux en todo el living. El baño contaba con una bañera ( en esa época era un lujo)  Vicente cerró el patio y lo lleno de plantas .Compró la cocina a gas(en aquella época había fogón),agrandó los cuartos y arregló los dormitorios, que daban a la calle; también había un vestíbulo. Recuerdo que en el fondo de la casa había una magnolia enorme. La casa tenía tres escaleras: una de mármol, otra de madera y otra de hierro .Por las tres me caí yo pero no me pasó nada .Yo vi hacer la Avenida 9 de Julio ,el subterráneo abajo. Vi demoler las casas de enfrente para ensanchar la avenida. Cuando tenía trece o catorce años, empezaron a ensanchar la Avenida Corrientes, la terminaron en 1937”.

-¿Había colectivos ,tía?

“No recuerdo colectivos. Había unos coches largos y rectangulares que llevaban seis personas ;estaba el chofer y un lugar para el acompañante ,atrás tres asientos más y detrás del asiento del chofer se bajaba un “trasportín”, donde se sentaba otra persona.

(Me hablaba  del año  1940-1941.)



Capítulo 5

En Europa ardía la Segunda Guerra Mundial. Las comunicaciones estuvieron cortadas seis o siete años. Carolina no sabía  nada de su familia.

“Cuando restablecimos contacto, nos enteramos  que Donato había luchado en Yugoslavia. Giacomo estaba en Roma ,Andrea en Bari, terminando el servicio militar, y Cayetano había hecho un local en la primera habitación de la casa. Zizina trabajaba como modista, Rosetta ayudaba en la casa. ¿Sabés que Zizina fue la que me cosió los pañales cuando era bebe?.

Giovanna era muy delicada de salud y no me dejó seguir estudiando ,porque quería que le hiciera compañía. Era muy celosa. ¡No sabés la historia que tenía que hacer para poder ir a una fiesta con mi amiga Nélida!.Yo no era nada felíz.

Todos los parientes estaban en Italia. Cuando se reanudó la comunicación con Europa después de la guerra, Vicente y Carolina (a escondidas de la celosa Giovanna) comenzaron a escribirse fluídamente con los Paparella. Donato se interesó por la Argentina y a través de las cartas, Carolina y él iniciaron su relación de hermanos. Carolina le habló sobre Buenos Aires y Donato sobre la guerra, los compañeros que vio morir acuchillados por la espalda en Yugoslavia. También le habló del amor de sus padres, de la familia.

Europa estaba destruida. Tentado por su hermana, Donato decidió venir a la Argentina a probar suerte, llegó en Octubre de 1947.Vicente agregó una cama, compró un roperito y se acomodaron en la casa. Giovanna no estaba contenta.

“Cuando llegó Donato, yo me esforzaba por enseñarle castellano; una tarde vino una madrina de  Giovanna a casa y vió como nos relacionábamos, yo le estaba explicando algo y la tía dijo desde la cama:”¡mirá, mirá a esa mujer ,está con Donato como si lo conociera de toda la vida”.

A los quince días de llegado ,murió Giovanna, que tenía 63 años, y esa madrina me dijo:”Tu tía se murió de celos”.

Fue un golpe muy duro para Donato, porque Vicente le echaba la culpa de la muerte de su mujer. ¡Pobre Donato, las pasó todas!.

Pero entre nosotros nos llevábamos bien, eramos muy compañeros. El llego cuando  tenía 28 años.

Vicente le consiguió trabajo enseguida, en una peluquería de hombres que quedaba a media cuadra de casa ,sobre Tucumán .En realidad, estuvo poco tiempo con nosotros, porque el tío lo torturaba con sus comentarios,  le prohibía todo, no lo dejaba fumar en la casa .Así que, con la ayuda de un amigo ,Donato se fue a vivir a una pensión en Constitución. Se mantenía solo y quería hacer dinero, de día trabajaba en la peluquería y de noche limpiaba escritorios. Seguíamos llevándonos muy bien, nos reíamos mucho cuando estábamos juntos.

En 1949 me casé con Alberto, estuvimos de novios cinco meses y apuramos el casamiento, porque el tío Vicente quería viajar a Bari y llevarme con él. Se hablaba de otra guerra en Europa. Nos fuimos de luna de miel y ,a la vuelta ,el tío Vicente se fue a Bari .Allá conoce a todos los demás ; notó que Andrea era un buen peinador. Dijo ”este muchacho en Buenos Aires puede hacer fortuna”.

De regreso en Buenos Aires, Vicente habla con Donato y Alberto, mi marido, que era vista de aduana y averiguamos en migraciones los trámites para traer a Andrea .Me acuerdo muy bien, porque yo hice los trámites. En aquella época te tenía que pedir un familiar y hacerse cargo de traerte, había que tener trabajo asegurado y pagar mil ochocientos pesos,  que era bastante.



Capítulo 6

Andrea llegó en 1951,fueron a vivir a una pensión en la calle Paraná, frente a la Iglesia  De La Piedad.  Apenas llegado preguntó cuál era la mejor peluquería de Buenos Aires y le contestaron “Gath & Chavez” recuerdo que cuando vino a casa dijo:”Esto no es para mí”.

Sin embargo, a los tres o cuatro meses, se hizo una demostración de peinadores. El presidente del jurado era Voltren .Alberto y yo estuvimos en esa demostración, en la que Voltren dijo que había llegado a la Argentina un joven con muchísima habilidad, que había hecho de su trabajo un arte .Era porque Andrea había hecho dos peinados de fantasía .Usó como modelos a la secretaria de Gath & Chavez y a otra chica que trabajaba en el lugar.

Mientras tanto, había seguido averiguando por las mejores peluquerías y se presentó en Franzosi, que lo tomó inmediatamente. Trabajó con él dos o tres años y se hizo famoso.

Para ellos, la situación económica ya era distinta. Andrea trabajaba y Donato se dedicaba a buscar local y a hacer trámites con la ayuda de mi marido y del tío Vicente ,para armar el negocio propio. Vicente Cardela ayudó financieramente..Hizo un acuerdo comercial con Andrea y se alquiló el local en Arenales 1225.Todo un primer piso.

 En aquella época recuerdo que pasábamos las fiestas con la familia de Alberto, que es muy numerosa y también “familia de tanos”, allí nos sentíamos como en casa.

Al año de haber llegado Andrea, Donato empezó a hacer los trámites para traer a la Nonna Pasqua, a Zizina ,a Lilia y Rosetta. Llegaron en 1953 y fueron a vivir a un departamento de la calle Córdoba 966.Allí se reunía  a comer toda la familia, los sábados después del trabajo.(En aquella época se trabajaba medio día, pero eso significaba cerca de las cuatro de la tarde).

Un sábado ,cerca de Navidad, la nonna Pasqua se puso a llorar desconsoladamente ¿qué pasa?

¿qué pasa? preguntaban todos y ella respondío: ”Yo estoy comiendo acá y no se si mis hijos allá también están comiendo” .Entonces Andrea dijo: bueno ¡basta, se acabo! ,ahora el negocio ya está instalado, Donato dedicate a hacer los trámites para traer a los que faltan.

En ese año había cambiado la legislación Argentina y los inmigrantes no podían quedarse en la Capital Federal. Tenían que ir con contrato de trabajo al interior del país, a trabajar la tierra.

Alberto, mi marido, se puso en contacto con unos tíos viñateros y bodegueros que vivían en Mendoza y estaban muy bien económicamente, les explicó la situación y quisieron ayudarnos.

Donato se fue a vivir al campo con esa gente, le hicieron un contrato de trabajo y se pasó dos años allí. La idea era demostrar que había trabajo para los que faltaban llegar.

Cayetano y Giacomo, con sus mujeres e hijos, llegaron en 1958. Eran doce en total:

Nietta, Pino, Lina Leo, Miquela, Donato y Anna hijos de Cayetano. Y Elena y Ninno, hijos de Giacomo y Vilma

(todavía no había nacido Claudio, hijo de Giacomo).

Andrea había alquilado una casita en Bernal para que tuvieran por donde empezar .Alberto, mi marido trabajaba en la Aduana, conclusión que pudieron quedarse en Buenos Aires y no ir al interior.



Capítulo 7

Me pregunto desde este  tiempo y lugar ,si esta familia dio las gracias a los que hicieron que podamos reunirnos en este generoso país. La tía Lina con su bondad y llevada por su imperiosa necesidad de familia, nos reunió a todos.

No creo que se le hayan dado las gracias suficientes a ninguno de ellos.

Gracias Carolina, gracias Alberto, gracias Andrea, gracias Donato, gracias Vicente.

Estoy convencida que hubiera sido mucho más difícil vivir separados ,aunque ahora nos demos el lujo de fantasear con la idea de “cómo hubiera sido nuestra vida allá”.

No se ,a estas alturas, si vale la pena pensarlo.

Yo creía que tenía una historia muy especial que contar, ahora siento que ninguna historia es muy especial, todas son especiales y dignas de contarse.

Detenerse en una historia es pararse a mirar, observar, respirar un momento, para palpar que estamos vivos, que somos los únicos responsables de nuestras vidas, de lo que hacemos con ella.

En realidad es lo único que tenemos y a veces dejamos ir, cruelmente, de manera omnipotente, como si fuésemos eternos.

Siento que al contar esta historia termino con un ciclo de búsquedas que no me han llevado a ninguna parte, más que a encontrarme conmigo misma y con esta maravillosa familia a la que pertenezco y hago mía.





5 comentarios:

Alejandra Moran dijo...

Me encantó la historia, y tu tía carolina merece un TRIBUTO de amor!!!

Anna Paparella dijo...

Me aclara mi prima Elena,que el barco en el que veníamos era el ANDREA C . Y que nos quedamos en cuarentena,porque ella tenía varicela.

Adriana Selicorni dijo...

Gracias Anna!!!! por el homenaje a mi mamá y por contarnos la historia

Anna Paparella dijo...

Adriana:yo quería mucho a tu mamá.por supuesto no tanto como vos,pero a veces,la extraño.Te mando un abrazo grande.

Fernando Isoardi dijo...

Anna la historia de tu vida, origenes... lo que la antecede y sus condimentos es excelente. Un verdadero homenaje a 'La Familia' y su significado